Las webcams nos observan desde hace 31 años

El nacimiento de la primera webcam

En la Universidad de Cambridge se creó la primera webcam para controlar el nivel de café que quedaba en una cafetera, de manera que los ingenieros se evitaban dar paseos innecesarios para comprobar si se había terminado.

Quentin Stafford-Fraser (ingeniero informático en la Universidad de Cambridge) que estaba cansado de ir hasta la cafetera ubicada en el salón ‘Trojan Room’ de la universidad y ver que no quedaba bebida en el interior, el 22 de noviembre de 1991 decidió conectar una cámara para controlar el nivel de café de manera remota desde la pantalla del ordenador.

Trojan Room Coffe Pot

La famosa cafetera ‘Trojan Room Coffe Pot’ era una cámara Philips en blanco y negro de 129 x 129 píxeles de resolución. El programa XCoffe usado para emitir utilizaba el protocolo X Windows para emitir imágenes a un fotograma por segundo.

Tras pasar ocho años en streaming, la última imagen de la cafetera se emitió en 2001, cuando uno de los científicos de la universidad pulsó el botón de off.

La ciberseguridad en las webcams

La tecnología de las webcams ha evolucionado muchísimo, se han añadido a infinidad de dispositivos y la ciberseguridad se ha hecho indispensable como en cualquier avance tecnológico.

Camfecting es el término usado para el proceso de intentar piratear la cámara web de una persona y activarla sin el permiso del propietario de la cámara.

Con webcams hackeadas se han perpetrado muchos ciberdelitos de “sextorsión”. En este sentido, la Policía Nacional recuerda que no solo publicar es delito, sino que también lo es compartir este tipo de contenido, ya sea a través de las redes sociales o de mensajes -o por cualquier otra vía-, según establece el artículo 197 del Código Penal, que castiga con entre tres meses y un año de cárcel la difusión de imágenes privadas sin autorización.

¿Cómo saber si tengo la webcam hackeada?

Existen diferentes formas para hackear la cámara de ordenador. No obstante, es posible darnos cuenta de que ha ocurrido. El principal es fijarnos en que la luz de la cámara está encendida cuando nosotros no la hemos activado en ningún momento. El piloto de la cámara siempre se enciende cuando entramos en una videollamada o comenzamos una grabación, pero en caso de que no estemos haciendo uso debería hacernos saltar las alarmas de que algo extraño ocurre.

En estos casos es posible que encuentres documentos sospechosos en tu dispositivo, incluso archivos como vídeos o fotos que nos has sacado, así como aplicaciones que no has descargado.

¿Qué hacer? Lo primero, para evitar que esto ocurra hay que seguir los consejos típicos y más comunes para esquivar cualquier ciberataque, entre ellos no descargar archivos sospechosos o que provengan de webs no oficiales, además de contar con tu ordenador actualizado y con un antivirus o evitar conectarse a redes WiFi-públicas.

¿Qué hacer si tengo la webcam hackeada?

Cubrir la cámara, ya sea con la misma tapa que puede tener la webcam, o con una pegatina o papel. A pesar de así el atacante no tiene acceso a la imagen, sí lo tiene al micrófono y, por tanto, al sonido, por lo que habría que tener eso en cuenta.

Desinstala aquellos programas, extensiones o documentos extraños de tu ordenador y haz un repaso con el antivirus para detectar cualquier problema que esté afectando al dispositivo. En todo caso, siempre se puede acudir a un profesional que revise bien todo para asegurarte al 100% de que no hay rastro de los ciberdelincuentes. Por su parte, también se aconseja cambiar las contraseñas y prestar atención a los movimientos bancarios ante la posibilidad de que hayan tenido acceso a esa información.

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